Esas estacas no se van a estacar solas...
¡Malditos ladrones!
¡Quitad vuestras malditas manos de mi timón, perros del diablo!
Dijo el último pobre diablo que no estaba de acuerdo con el Capitán
Vamos, muchachos, mucho espacio para sus cabezas cansadas...
Sólo hay sitio para uno en el techo del mundo